TORNEO 2021-II LUIS ALFREDO GRIMALDO MEJIA
Los docentes que año tras año se convocan para la Integración - Recreación- Sana Competencia, decidieron en este torneo 2021 II rendir homenaje a un amigo, colega y deportista que en su trasegar profesional y deportivo se ha destacado como defensor de los derechos de la educación pública, hombre de cualidades y calidades reconocidas por los que lo conocemos, actual directivo de la Asociación de Educadores del Atlántico-ADEA.
LUIS ALFREDO GRIMALDO MEJIA
El torneo de futbol 2021-II LUIS ALFREDO GRIMALDO MEJIA cuenta en esta edición con 14 equipos:
ASOLEFED
ALBERTO ASSA
CODEBA
COTEDIBA
CEB117-JUAN MINA
INSTENALCO
ITIDA-LA MANGA
LOS LAURELES
MAESTROS DE LA PLAYA
MEIRA DEL MAR
PESTALOZZI-ADEA
SIMÓN BOLIVAR
UNIATLANTICO
UNIATLANTICO B
Quienes han entregado todo su esfuerzo para llevar a cabo este torneo en condiciones de estricto cumplimiento de los protocolos de Bioseguridad y con el patrocinio y apoyo valioso de la Caja de Compensación Familiar-CAJACOPI, ADEA, ADEBA y el grupo empresarial ESCALONAR.
Historias del Fútbol
Las 10 historias más insólitas del fútbol
Por
Luciano Wernicke se ha dedicado por años a investigar sobre las anécdotas más exóticas que se han vivido en el fútbol. Y aquí escribe para SoHo diez de ellas, donde la realidad literalmente supera la ficción.

1. El arquero manco
Poco antes del comienzo del campeonato argentino de primera división de 1906, el arquero José Buruca Laforia pasó al club Alumni y dejó a su exescuadra, Barracas Athletic (institución hoy desaparecida), sin un guardametas titular. Ante esta situación de emergencia, Barracas se vio obligado a probar jugadores “de campo” en el arco. Como ninguno se destacaba en esa función, cada jornada se experimentaba con un nuevo candidato para el puesto vacante. El 26 de agosto, los hombres de Barracas debían trasladarse a la localidad de Campana —situada a unos sesenta kilómetros al norte de la ciudad de Buenos Aires— para enfrentar a Reformer, un modesto conjunto integrado por los empleados de un frigorífico. Esa fría mañana solamente ocho futbolistas se presentaron en la estación de trenes para efectuar el viaje hacia la cancha rival. Ya en camino, a la hora de plantear una estrategia para contrarrestar la desventaja numérica, se le encomendó la difícil tarea de custodiar los tres palos a Winston Coe, uno de los socios fundadores del equipo, quien habitualmente se desempeñaba como defensor. En la cancha, la estrategia instrumentada por el disminuido Barracas sirvió de poco frente al conjunto completo de Reformer, que se adjudicó una contundente victoria por 11 a 0. Empero, las crónicas periodísticas de la época elogiaron la labor de Coe quien, a pesar de contar con una deficiencia física, evitó que Barracas sufriera una goleada aún más humillante. Y no era para menos, ya que al improvisado arquero... ¡le faltaba el brazo izquierdo!


